jueves, 1 de octubre de 2020

Trees of Eternity - Hour of the Nightingale (2016)

 


¿Que define una obra maestra? Muchos de nosotros tenemos cierto criterio para definir lo que es, seguramente al preguntarnos tengamos en mente algún álbum alguna pintura alguna película mas sin embargo todo ese conjunto de emociones que nos trasmiten las obras maestras nos engloban nos cautivan y atrapan como si tuvieran un halo de misterio rodeando su magnificencia.

Navegando por las sinuosas aguas de los subgéneros del Metal existe una banda en particular a la que acudo de vez en vez para sentir el toque escalofriante, íntimo y sincero de su voz.  Descubrir Trees of Eternity significo para mi encontrar el santo grial dentro del Doom Metal sin embargo no todo fue felicidad al enterarme de su separación a causa del deceso la que sin miedo a declarar, fue la mejor voz femenina del genero la sudafricana Aleah Stanbridge, quiero rendirle un humilde tributo con esta reseña esperando que a donde quiere que su conciencia haya viajado sepa que su voz me logro conmover hasta las lágrimas.

Ya sumergiendo en este viaje hermoso que nos brinda Alea con su voz casi fantasmal, etérea nos lleva por parajes nebulosos bosques densos y misteriosos donde los arboles nos cuentan historias de espíritus tristes que deambulan errantes y confundidos entre este mundo y el otro, "My requiem" su tema de apertura, una obra de majestuosa presencia sus liricas muy tristes nos invitan a la aceptación de la muerte como el rumbo inexorable de la vida "Vivo en la memoria, ahí me quedare". Continuando con la siguiente obra Eye of the night es necesario destacar la instrumentación propia del genero combinando pasajes pesados con ambientes más calmos, retumban en los oídos esa combinación de Metal con lo que parecería ser música sacra, tal mezcla nos trasporta a lo que parecería una ceremonia de despedida. ¿Cuándo nuestra alma inmortal muere definitivamente? en "Condemed to silence" resuelven la pregunta, el fin de nuestra existencia yace en el olvido cuando ya nadie te recuerda has muerto definitivamente. En su cuarto tema no desmayan la intensidad ni el ambiente que generan sus antecesores ahora con "A Millon Tears" la depresión es el tema recurrente, el miedo a permanecer solo, el interludio de esta canción es simplemente mágico la voz y los instrumentos de cuerda frotada se funden en tus sentidos te hacen delirar totalmente. En la mitad del disco nos encontramos con la canción que le da nombre al disco, un pasaje totalmente calmado que refleja la desolación y tristeza en su voz y lírica. En "The Passage" es importante resaltar el Cello de la primera estrofa, se siente tan orgánico con el disco, considerando que el sonido del Cello es ideal para este género de música, trágico, triste y magnifico. "Broken Mirror" una mirada al pasado, recuerdos que queremos dejar en el olvido porque nos movemos con el tiempo y nuestro presente no concuerda con las acciones del pasado. Llegamos a "Black Ocean" una carta de amor de la interprete para el escucha, en esta nos trasporta a una masa  acuosa, un océano mas no de agua sino de aflicción, de la mano nos guía para no perdernos ella sabe que jamás podríamos encontrar el camino de regreso, una experiencia más que placentera sobre todo si se acompaña de la soledad y la oscuridad, el combustible de los pensamientos más sórdidos y abrumadores. Acercándonos al final, el último par de canciones que nos esperan van sacándonos de a poco en los terrenos mágicos que han creado a lo largo del álbum como el despertar de un viaje lisérgico.

El álbum es un completo 10 una experiencia que se debe tener antes de emprender el oscuro viaje de la muerte.